La confianza en la evaluación ambiental

consumer-confidence-tt081224.gifCuando una empresa o particular (titular) desea desarrollar una actividad que esté tipificada por el instrumento normativo ad-hoc como potencial generador de impactos ambientales significativos, debe someterse a un proceso de evaluación ambiental para su tramitación y eventual aprobación. Es decir, el titular se somete al proceso confiando en la correcta evaluación de su actividad, exponiéndose al rechazo, o bien, a tener que incorporar modificaciones para su aprobación.

El Estado, a través de su institucionalidad ambiental, evalúa el proyecto en cuestión, a partir de los antecedentes proporcionados por el titular, confiando en su veracidad, siendo esto importante dado que la capacidad de fiscalización es escasa. Los directores de los servicios u organismos que participan en la evaluación, emiten una declaración de rechazo o conformidad (total o con observaciones) en base a lo evaluado por sus profesionales, quienes a su vez, en ocasiones se hacen asesorar por otros profesionales y/o investigadores (de consultoras, centros de investigación o universidades). De modo que existe un juego de confianzas al interior de cada servicio.

Luego, la sociedad civil (en algunos casos tipificados) también evalúa y opina, sobre la base (y consecuente confianza) de los antecedentes proporcionados por el titular y por los servicios del Estado, movilizándose en casos de disconformidad.

Finalmente, las autoridades políticas, que teóricamente gozan de la confianza de los ciudadanos que los eligieron directa o indirectamente (poderes delegados) deciden, en base a los antecedentes entregados y producidos durante todo el proceso de evaluación. En este nivel, además de los criterios científico-técnicos, son incorporados criterios político-sociales, relacionado con “voluntades”, “intereses”, “visiones”, “valores” y un largo etcétera.

Pero, ¿Qué pasa cuando existen desconfianzas entre los actores? E incluso discrepancias al interior de una organización (p.e. servicio, organizaciones ciudadanas)? ¿Cómo confiar en una evaluación científico-técnica que determina que una actividad podrá prevenir, reparar y compensar adecuadamente los impactos ambientales que producirá? ¿En quién debemos confiar?, ¿en la ciencia?, ¿en la voluntad popular?, ¿en nuestras autoridades políticas?

La institucionalidad ambiental, en teoría, persigue lograr un equilibrio y articular el desempeño de los roles de cada actor. Sin embargo, sin confianza entre los actores involucrados no hay sistema de evaluación ambiental que funcione. Y la confianza se construye, constantemente y recursivamente. Su esencia radica en contar con ciencia de calidad, procesos participativos de calidad y decisiones políticas de calidad. En ello hay que trabajar, más allá de los detalles de la institucionalidad, más allá de sus instrumentos, más allá de los nombres involucrados en ella.

Imagen: http://politicalhumor.about.com

|

Comentarios

Incredible quest there. What happened after? Take care!
Responder
What's up to all, the contents present at this web page are really remarkable for people experience, well, keep up the nice work fellows.
Responder
You could definitely see your skills in the work you write. The sector hopes for even more passionate writers like you who aren't afraid to mention how they believe. At all times go after your heart.
Responder
Wow, that's what I was exploring for, what a data! present here at this weblog, thanks admin of this web site.
Responder
This is my first time pay a quick visit at here and i am really impressed to read everthing at alone place.
Responder
Spot on with this write-up, I absolutely feel this website needs much more attention. I'll probably be back again to read through more, thanks for the information!
Responder

Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS

Comentarios recientes

Cerrar